En el artículo anterior vimos las tareas en las que la Inteligencia Artificial te ahorra horas. Pero, como toda herramienta, tiene riesgos que conviene conocer para usarla con tranquilidad.
No se trata de asustarse ni de dejar de usarla. Se trata de usarla con criterio. La buena noticia: casi todos estos riesgos se evitan con unos pocos hábitos sencillos.
1. Puede inventar información (y sonar muy segura)
El riesgo: la IA a veces “rellena” lo que no sabe. Puede citar una ley que no existe o inventar una sentencia con nombre y número, con total seguridad.
Cómo evitarlo: trátala como un borrador, no como una fuente. Verifica siempre en la ley o la jurisprudencia original antes de usar o citar cualquier dato. Si no lo confirmaste, no lo uses.
2. La confidencialidad de tus clientes
El riesgo: al pegar un documento o unos datos en una herramienta en internet, esa información sale de tu control. Para un abogado, eso roza el secreto profesional.
Cómo evitarlo: no compartas datos que identifiquen a tu cliente ni información sensible del caso. Anonimiza (cambia nombres, cédulas y cifras) o trabaja con textos genéricos. Ante la duda, no lo metas.
3. Información desactualizada o de otra jurisdicción
El riesgo: la IA aprendió de textos de muchos países y épocas. No conoce a fondo el Derecho venezolano vigente ni la práctica de tus tribunales.
Cómo evitarlo: úsala para orientarte, no como la voz de la ley. Verifica siempre la norma aplicable, su vigencia y que corresponda a tu jurisdicción.
4. Depender demasiado y perder criterio
El riesgo: si la usas para que “decida por ti”, poco a poco dejas de ejercer lo que te hace abogado: analizar, interpretar y argumentar.
Cómo evitarlo: que la IA haga el trabajo mecánico; el análisis y la decisión son tuyos. Es un asistente, no un sustituto.
La regla que lo resume todo: la responsabilidad es tuya
Detrás de todos estos riesgos hay un mismo principio: la máquina no responde por nada; respondes tú, ante tu cliente y ante el colegio.
La Inteligencia Artificial no comete la falta profesional. La cometes tú si usas lo que produce sin revisarlo.
Por eso, el uso responsable de la IA cabe en tres hábitos: verifica siempre, protege a tu cliente y mantén tu criterio.
Sigue aprendiendo
Estos riesgos conectan con un tema de fondo: la ética y la responsabilidad profesional. Lo vemos a continuación: Ética y responsabilidad profesional al usar IA en tu ejercicio.
